La Casa del Guatín tuvo acceso al documento elaborado por el Observatorio Socioambiental Comunitario – OSAC, un reporte técnico y humano que recoge dos semanas de trabajo intenso tras el terremoto del 10 de agosto. El informe, previsto para ser presentado oficialmente el 25 de agosto ante el Corregidor, la JAL y la Alcaldía, terminó siendo abruptamente interrumpido por tensiones internas de la JAC del Plan. Aun así, su contenido revela la magnitud del impacto y la potencia de la organización comunitaria en La Buitrera.
Un territorio golpeado, pero firme
El documento inicia con una descripción clara del impacto del sismo en la región. Se señala que:
“La ciudad de Cali se ha visto gravemente afectada por el terremoto del 10 de agosto. Nuestra localidad de La Buitrera menos (suelo rocoso). Sin embargo, más de cien viviendas han sido afectadas, de las cuales 27 de forma severa.”
Aunque el suelo rocoso mitigó parte del daño estructural, la cifra de viviendas afectadas evidencia la vulnerabilidad de la zona. Dos casas colapsaron completamente y debieron ser demolidas por seguridad.
La fuerza de la solidaridad buitrereña
El informe destaca un fenómeno que ya es característico de La Buitrera: la capacidad de organización espontánea y solidaria. En palabras del documento:
“Hubo un grande y bello movimiento de solidaridad ciudadana… comités, juntas de acción comunal y vecinos que nos dio luces de esperanza sobre el futuro regional.”
El Observatorio OSAC se posiciona como uno de los comités más activos en el terreno: localizó daños, realizó diagnósticos preliminares y acompañó a los damnificados incluso en jornadas nocturnas. Su labor permitió construir un “mapa” claro de afectaciones que la Alcaldía podrá usar para orientar la ayuda institucional.
Un informe profesional que no pudo ser presentado
La noche del 25 de agosto estaba programada la entrega oficial del documento en las oficinas de ACUABUITRERA. Sin embargo, la sesión fue interrumpida por miembros de la JAC del Plan, quienes cuestionaron el “derecho” del Observatorio a elaborar el informe, alegando que parte de la información provenía de la misma JAC.
El documento describe la situación como incomprensible:
“Nadie en sano juicio lograba entender esta reacción en vez de un agradecimiento y fuerte abrazo.”
La tensión escaló al punto de que el Corregidor, quien había convocado la reunión, debió suspenderla. El episodio revela fracturas internas que contrastan con el espíritu de cooperación que predominó en el resto del corregimiento.
Un trabajo brillante que merece ser conocido
Pese al bloqueo, el informe existe, está completo y es valioso. La Casa del Guatín confirma:
“Es un trabajo brillante llevado a cabo por una docena de personas comprometidas.”
El documento no solo registra daños: también evidencia la capacidad de respuesta comunitaria, la urgencia de apoyo institucional y la necesidad de superar tensiones internas para priorizar a los damnificados.
Comentario editorial
La Buitrera demostró, una vez más, que su mayor fortaleza es la gente. El terremoto dejó grietas en las casas, pero también dejó al descubierto grietas políticas que deben ser atendidas con madurez. El Observatorio OSAC actuó con rigor, compromiso y transparencia. Su informe es un insumo indispensable para la reconstrucción y un testimonio del poder del voluntariado.
Lo ocurrido en la reunión del 25 de agosto no debe opacar el esfuerzo colectivo. La comunidad merece que este trabajo sea escuchado, valorado y utilizado para orientar decisiones. La reconstrucción no es solo física: también es social.

