Congestión vehicular vs. Cultura ciudadana

¿Colegios vs habitantes?

Desde hace un buen tiempo, los vecinos de la Buitrera soportamos la congestión vehicular causada por los padres de familia que transportan a sus hijos a los colegios. La actividad escolar, pilar de nuestra sociedad, está desgraciadamente, para nosotros los vecinos, asociada a la contaminación ambiental, al consumo de agua (del acueducto y subterránea), a la descarga de aguas residuales, al ruido e incluso a una violencia simbólica por el estrés de los padres de familia que transportan a sus hijos en medio de un cierto caos. Se estima la llegada al PLAN de unos 3.000 niños cada día desde Cali, la mayoría en automóviles particulares y en un horario muy estrecho a tal punto que nacen interrogantes: ¿Qué nos aportan los colegios a la Buitrera?
Los colegios y la secretaría de movilidad se están organizando para mitigar el caos y los daños colaterales generados por su actividad, al menos en materia de congestión vehicular. ¡Buena ésta! Los rectores son personas responsables y se han dado cuenta que “demasiado es demasiado”. En este mes de septiembre se observó una mejora en la disciplina de los automovilistas. Más tememos que sea solo un paño de agua tibia sobre una herida profunda; una solución parcial y provisional. ¿No será que el Departamento Administrativo de Planeación Municipal de Cali se había precipitado en entregar permisos de operación a empresas tan grandes mientras LA BUITRERA no tiene vías de acceso apropiadas, agua, capacidad de tratamiento de aguas residuales y control de tránsito para semejante población y flujo diario? Ni hemos sido consultados, ni contamos con entes locales oficiales de interlocución, aparte de las JAC. Nos hace definitivamente falta un ente local de “ordenamiento territorial” que al menos sea ente consultivo de la Administración municipal.

Los habitantes esperamos que las actividades económicas que se desarrollan sobre nuestro territorio tengan también rentabilidad social. Debería existir una “licencia social” que complemente la “licencia ambiental”. Y un grupo local que haga el seguimiento de los indicadores, pues no podemos esperar que la Administración municipal de una ciudad de 2,5 millones de habitantes oriente y vigile el ordenamiento territorial de un terruño rural aledaño de 10.000 habitantes. ¡Hay algo por inventar!

Esperamos en consecuencia una iniciativa proactiva y responsable de los directivos de los colegios y sus respectivas asociaciones de padres de familia para solucionar los problemas ambientales, sociales y de orden público que generan, iniciando con la congestión vehicular.

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