Nuestras basuras

Soy habitante raizal de este paraíso terrenal y veo con preocupación cómo su crecimiento descomunal y descontrolado está generando impactos negativos sobre nosotros, los habitantes, y nuestro medio ambiente. 

En esta oportunidad quisiera dar cuenta del manejo que le damos, nosotros los moradores, a nuestras basuras; diría que el desmanejo ha llegado a tal grado que nuestras vías y callejones se han convertido en basureros públicos.
En mi concepto, las basuras siguen siendo nuestras hasta que se las lleve el carro recolector, es decir, nuestra responsabilidad no termina cuando las dejamos en bolsas sobre la vía pública. Son dos momentos integrados de los cuales debemos hacernos cargo. Porque: ¿En qué otra persona podríamos descargar esa responsabilidad? Muchos vecinos sacan sus basuras a la calle y no les importa que ellas pudieran convertirse en un problema mayor. Pasan por alto que los perros de la calle destrozan las bolsas, que los recicladores las abren y seleccionan sus botines, algunas veces con mucho juicio, en otras no tanto.
Nadie parece medir el riesgo de transformar los callejones y carretera de la Buitrera en tapetes de basuras. Del tiempo que pase entre la sacada de las bolsas y la llegada del carro recolector (tres veces por semana) depende que nuestra comunidad sea famosa no por su belleza natural sino por haberse convertido en un relleno sanitario de tipo horizontal. Envío un S.O.S. a los amigos, vecinos y habitantes de la Buitrera: les urjo a demostrar sentido de PERTENENCIA y cuidar de nuestro entorno, y no solo de nuestros predios; a poner cada uno nuestro granito de arena e invertir tiempo y dinero nuestro en lo público.

Debemos internalizar en nuestros corazones que un cambio en nuestra conducta respecto de las basuras no solo nos sirve a nosotros sino también a nuestros vecinos.
Debemos ampliar el significado de “nuestra propiedad”, dejar de considerarla solo del lindero hacia adentro e incluir también nuestra entrada, nuestro frente, y, finalmente, agregar nuestro callejón.
Pregúntate: ¿Qué estoy haciendo YO como habitante de este territorio, ¿cuál es mi contribución a su preservación? Lejos de ser difícil; aquí les comparto algunas acciones de fácil implementación:

  1. En tu cocina, separas tu basura orgánica (biodegradable) de la otra. Bien sea la mandas a compostaje en tu predio (para producir abono), como bien lo explicó el Sr Armando Albarracín en el número # 3 del Guatin, bien sea la colocas en la calle en una bolsa INDEPENDIENTE, para así hacerle la vida más dulce a los recicladores y evitar que ellos la abran y revuelvan.
  2. Te organizas con tus vecinos para colocar en la calle unas canastas elevadas donde colocar las bolsas de basura (de guadua o de hierro)
  3. Solo sacas tus bolsas de basura a la calle unos pocos minutos, o horas, antes de que llegue el carro recolector, y jamás la víspera.
Te invito a colaborar para que tu entorno sea un templo de belleza, una caricia estética, un mejor lugar para vivir. Por ti, por mí y por las nuevas generaciones.