En su trabajo constante de investigación sobre la realidad de La Buitrera, LA CASA DEL GUATÍN está dedicando este número a la gobernanza local, una necesidad en cualquier aldea o pueblo del mundo pero que no existe en nuestro territorio, apéndice abandonado de una ciudad de dos millones y medio de habitantes.

En el GUATÍN # 6 habíamos abordado el caso algo patético de la “JAL” de La Buitrera, Junta Administradora Local. Habíamos solicitado entrevista. No hemos recibido respuesta. Pensábamos encontrar entes de mayor representatividad en las “JAC”, Juntas de Acción Comunal, ya que son más cercanas al ciudadano y agrupan a docenas de vecinos de buena voluntad que suelen mojar su camisa para el bien público, más descubrimos que:

  1. No representan una vereda, sino un grupo de vecinos. Puede haber docenas de JAC en una misma vereda. Según la Ley, cada callejón o sector podría armar su JAC propia. ¿Pero para qué?
  2. No manejan presupuesto del municipio ni lo direccionan.
  3. No representan a la población sino al grupo (limitado) de vecinos registrados en sus libros.

Por lo tanto, la tasa de votación es muy baja, entre el 1% para PLAN CABECERA y 20% para EL OTOÑO. A menor tamaño de población, mayor representatividad y democracia local. (Ver cuadro arriba).

La capacidad de estudio y la constancia del Grupo “Buitrera localidad” durante este año 2022 ha permitido alejar el espectro de CALI-DISTRITO. La propuesta final por parte del Gobierno municipal ante el Concejo solo será analizada en el curso del año 2023 o 2024. Este “Centro de pensamiento de la Buitrera rural” dio nacimiento a un grupo creativo “BUITRERA FUTURO” que llegó a la conclusión que la “institucionalidad” local actual (JAL y JAC), fruto de la Constitución del 91, no permite ni democracia ni gobernabilidad local, y que estos entes de la “cercanía” deben ser reorganizados en forma radical, en su representatividad, forma de elección, funciones, presupuesto y poder de decisión. (Ver artículo “GOBERNANZA LOCAL Y ADMINISTRACIÓN DE LOCALIDADES RURALES”).

Ojalá un mayor poder local de decisión sobre la asignación de los presupuestos de la Nación nos permita reordenar el territorio, planearlo y evitar la presión indebida de la UAESP que quiere transformar nuestra localidad en un tapete de alcantarillas y nuestros dos ríos en cloacas. (Ver artículo “Ríos Lili y Meléndez: ¿hacia cloacas?”).

¿Terminaremos extrañando los tiempos de la corona española, que dirigía a toda América Latina desde Madrid, pues su capacidad de acción (o de daño según la perspectiva) estaba relativamente limitada? El Rey de España no podía ocuparse del gobierno diario de cada aldea, lo que les permitía autogobernarse, tal como las tribus indígenas previamente.

CATASTRO, ESTRATIFICACIÓN Y MESA DE GOBIERNO

La Alcaldía, por ley, ha de implementar este año 2022 la estratificación de las viviendas rurales y el nuevo catastro (multipropósito). Estas dos “obligaciones legales”, aunque relacionadas, son independientes y regidas por leyes y metodologías nacionales algo antiguas (del año 1999 y 2001 en el caso de la estratificación).

Por el abandono del corregimiento, el abismo entre el cobro de impuestos y la inversión municipal, y la desconfianza consecuente, los habitantes de las 20 veredas de La Buitrera “administrativa” han cerrado sus puertas a los funcionarios y contratistas de la alcaldía de Cali.

Por iniciativa del edil Jhon Jaramillo, la JAL ha instituido una MESA DE GOBIERNO para analizar y debatir el tema; agrupa a líderes de las diferentes veredas. Sus conclusiones serán debatidas en la próxima edición de la CASA DEL GUATIN.

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